Dirigido por la Hna. Beatriz Figueroa
No se puede objetar que esta devoción es nueva o sin importancia. No es nueva: los Concilios, los Padres y muchos autores antiguos y modernos había de dicha consagración a Jesucristo o renovación de las promesas del Bautismo, como de una práctica antigua, aconsejada por ellos a todos los cristianos. No es de poca importancia, puesto que la fuente principal de todos los desórdenes y, por consiguiente, de la condenación de los cristianos, procede del olvido e indiferencia respecto de esta práctica.