Dirigido por la Hna. Karla Zúñiga
Pudiera alguno decir que esta devoción nos imposibilita para socorrer a las almas de nuestros parientes, amigos y bienhechores, dado que nos hace entregar al Señor, por manos de la Santísima Virgen, el valor de todas nuestras buenas obras, oraciones,
mortificaciones y limosnas. Le respondo:
1º No es creíble que nuestros amigos, parientes y bienhechores salgan perjudicados porque nos entreguemos y consagremos, sin reserva, al servicio del Señor y su Santísima Madre Suponerlo sería hacer injuria al poder y bondad de Jesús y de María, quienes sabrán ayudar a nuestros parientes, amigos y bienhechores, sea con nuestra renta espiritual, sea con otros medios.
2º esta devoción no impide orar por los demás vivos o difuntos, aunque la aplicación de nuestras obras dependa de la voluntad de la Santísima Virgen. Al contrario, nos llevará a rogar con mayor confianza. Sucede como a la persona rica que hubiera cedido todos sus bienes a un gran príncipe para honrarlo más: ella rogaría con mayor confianza a este príncipe que dé una limosna a un amigo suyo que se la pide. El príncipe hasta se sentirá feliz de encontrar la oportunidad de manifestar su gratitud a quien se ha despojado de todo para honrarlo y se ha empobrecido para enriquecerlo. El príncipe representa a Jesucristo y a la Santísima Virgen, que jamás se dejarán vencer de nadie en gratitud.